¿Qué es la Adicción?
En resumen, la OMS (Organización Mundial de la Salud) la clasifica como: “Una enfermedad tratable que requiere atención profesional, no es simplemente una falta de fuerza de voluntad”.
No se adquiere o hereda, sin embargo, si pudiera existir una cierta predisposición genética y/o de entorno familiar-social para las personas que tienen una personalidad adictiva que los incline al consumo.
El consumo es un síntoma que nada tiene que ver con la sustancia o conducta adictiva, es una fuga o anestesia temporal para uno o varios problemas que pueden ser de origen Emocional, Mental, Físico, Espiritual, varios o todos los anteriores.
Las adicciones pueden ser:
Adicciones a Sustancias (Químicas)
- Alcoholismo: Consumo de alcohol sin poder detenerlo, sin importar la cantidad, frecuencia o regularidad.
- Tabaquismo: Uso de cigarrillos y productos derivados del tabaco.
- Drogas Ilegales: Incluye sustancias como marihuana y sustancias ingeribles, inhalables o inyectables
- Fármacos: Abuso de medicamentos recetados.
Adicciones Conductuales (No Sustanciales)
- Gula: Vicio o apetito desordenado de comer y beber en exceso, sin moderación
- Vigorexia: Falsa percepción de verse obeso, débil o flácido, impulsando a entrenar en exceso y consumir sustancias peligrosas para ganar masa muscular
- Ludopatía: Adicción al juego y las apuestas.
- Adicción a la Tecnología: Uso compulsivo de dispositivos móviles y redes sociales.
- Videojuegos: Uso excesivo y descontrolado de consolas y juegos electrónicos.
- Desenfreno Sexual: Conducta sexual impulsiva e incontrolable, manifestándose como una búsqueda constante de satisfacción sexual.
Todas las adicciones son la misma enfermedad, son la consecuencia de un mal manejo de las emociones y la forma de enfrentarlas, donde no hay límites y se busca un escape inmediato de estas.
No se puede enfrentar en solitario, se requiere forzosamente de una guía, ayuda y apoyo externo.
La Familia y el Adicto:
1. La Familia como Sistema Afectado
La adicción no es una enfermedad individual, sino sistémica. Cuando un miembro sufre una adicción, todo el núcleo familiar se reorganiza en torno al consumo. Aparecen sentimientos de culpa, vergüenza, miedo e ira, lo que puede llevar al aislamiento social del grupo.
2. El Fenómeno de la Codependencia
Es común que uno o varios miembros desarrollen codependencia. Esto ocurre cuando el familiar se enfoca tanto en los problemas del adicto que descuida su propia vida. El codependiente suele:
- Intentar controlar lo incontrolable.
- Sentirse responsable de las recaídas del otro.
- Vivir en un estado de alerta constante (hipervigilancia).
- Sentirse inútil cuando el adicto está en abstinencia
3. Roles Comunes en el Núcleo Familiar
Para mantener un equilibrio (aunque sea disfuncional), los miembros suelen adoptar roles inconscientes:
- El Facilitador (o Rescatador): Es quien intenta suavizar las consecuencias del consumo. Paga deudas, miente para justificar las ausencias del adicto o hace sus tareas. Aunque lo hace por amor, este rol impide que el adicto toque fondo y reconozca la necesidad de ayuda.
- El Héroe: Suele ser el hijo mayor o un miembro muy responsable que busca “compensar” el drama familiar siendo perfecto en los estudios o el trabajo.
- El Chivo Expiatorio: El miembro que se porta mal o desvía la atención hacia sus propios problemas para que la familia no tenga que enfrentar el conflicto central de la adicción.
- El Niño Perdido: Aquel que se retrae, no da problemas y se vuelve “invisible” para evitar añadir más tensión al hogar.
4. El Cambio: De Facilitar a Apoyar
El rol más constructivo que la familia puede adoptar es el de apoyo firme, el cual se diferencia de la facilitación por los siguientes puntos:
- Establecer límites claros: Aprender a decir “no” y permitir que el adicto experimente las consecuencias naturales de sus actos.
- Buscar ayuda propia: Grupos como Al-Anón o terapia familiar son vitales. La familia debe sanar independientemente de si el adicto decide recuperarse o no.
- Comunicación asertiva: Hablar desde los sentimientos propios (“Yo me siento…”) en lugar de atacar o culpar.
